Diego Ricol: El cuatro, un instrumento de antología poética

En parrandas o en conciertos, charrasqueándolo o punteándolo, su sonido tiene raíces antiguas, las cuales son dadas a conocer por Ángel Martínez en sus conferencias como cuatrista, quien después de 35 años de ejecución despierta cada mañana con las mismas ganas de seguir tocando

Por Yubelitze Angarita Borges @Yubelitze – 
Fotografía: Jorge Pineda
Revista Sala de Espera

Con un nombre que define su característica numérica más que poética, el cuatro como instrumento ha sabido ganarse un lugar en la historia de la música típica nacional. Por la versatilidad de su interpretación: en parrandas musicales o acompañamiento de cantantes; como solista que protagoniza conciertos; rasgueado o punteado, es capaz de arrancar eufóricos aplausos cuando es bien ejecutado ya sea en su tierra, Venezuela, o internacionalmente.

Sus raíces se plantan en la historia de la guitarra, la cual ya de por sí resulta muy difusa hasta el año 1500. Ángel Martínez – Premio Nacional a la mejor música 1992 otorgado por Cinesa, concertista y conferencista de la historia del cuatro- realizó una aproximación histórica del instrumento y puede dar pistas de sus orígenes:

“Los vestigios más remotos de artefactos utilizados con fines musicales fueron creados hace 35.000 años, aproximadamente. La unión del arco con los tambores pudo haber dado origen a los primeros predecesores de la guitarra. Entre los años 1000 y 800 A.C se empleaba en Egipto un instrumento de cuerdas que poseía la mayor parte de sus características: cuerpo en forma de ocho, frente y fondo planos, con abertura redonda en el frente y con un mástil donde van los trastes”.

“En la Edad Media se hablaba de una guitarra morisca parecida al laúd de la música árabe, y de una guitarra latina parecida a la típica española de hoy. Hay otros instrumentos similares como la vihuela”.

“Luego, el Renacimiento representó un desarrollo de todas las artes del cual no escapó la música. En 1546, siglo XVI, aparecen seis piezas escritas para la guitarra, por Alonso Mudarra, en un libro de música para vihuela. Para entonces, esa guitarra tenía siete cuerdas agrupadas en cuatro órdenes o grupos: tres pares y una cuerda sola. La guitarra se tocaba más como acompañante, mientras que la vihuela y el laúd eran instrumentos más elitescos”.

“Si bien la primera mitad del siglo XVI es dominada por la vihuela, la segunda mitad es conquistada por la guitarra. La vihuela prácticamente desaparece para dar paso a la guitarra de cuatro órdenes que también pasa a ser tocada en Italia (Chitarra da sette corde), Francia (Guiterre o guiterne) e Inglaterra (gittern)”.
-¿Cómo llega la guitarra a tener cuatro cuerdas?
– El tercer viaje de Colón es un viaje de conquista. Si eso fue en 1498 debemos suponer que a partir de allí llegaron los instrumentos musicales, de hecho, hay un escrito de los Reyes Católicos en el que solicitan que introduzcan costumbres, música e instrumentos. La guitarra de cuatro órdenes dobles debió llegar en esa época a Venezuela.

Para aquel momento, la afinación original iba de sonidos graves a agudos. Ahora bien, aquí no venían los mejores músicos ni los mejores fabricantes de instrumentos y muy probablemente tampoco venían las mejores cuerdas. El problema era que las cuerdas delgadas (de sonido agudo) eran las más difíciles de conseguir, además de que se rompían con más facilidad.

Por esa misma dificultad, se eliminan las cuerdas dobles de la guitarra, quedan cuatro y a la última (la más aguda) se le cambia la afinación. Se presume que fue a un tono más grueso, para dar un sonido similar pero grave. Así es como surge la famosa afinación del cam-bur-pin-tón.
-¿Así comienza el cuatro a tener identidad propia?
-Cuando llega la actual guitarra de seis cuerdas, en el siglo XX, se cambia el nombre de la que tenía cuatro cuerdas y comienza a llamarse así, “cuatro”, para poder diferenciarlas. El momento exacto no se sabe.

Para entonces el instrumento era utilizado como acompañante, sin embargo, aparecieron músicos que ejecutaban como solistas, bien sea charrasqueándolo o punteándolo, como Jacinto Pérez, el rey del cuatro.
-¿Por qué siempre ha sido visto como un instrumento rural y no citadino?
-Porque antes se tocaba más como instrumento acompañante. Cuando comienzan a aparecer los concertistas cambia la concepción del cuatro y empieza a verse como un instrumento que sí puede funcionar para conciertos.
-¿Sus intérpretes lograron que dejara de ser un instrumento populachero?
– El cuatro siempre ha sido muy popular en Venezuela. Sin embargo, hay un antes y un después de Fredy Reyna en la historia. Él aparece como el gran concertista. Yo creo que tomó el instrumento para él, desarrolló su técnica, su escritura, compuso un repertorio de más de 400 piezas y le cambió la afinación a la tradicional renacentista. Tenía un amplio conocimiento de la música popular y un nivel del estudio del folklorismo. Le siguieron los músicos Nerio Franco, Douglas Isea, Ángel Melo, Alí Agüero, Melchor Centeno, Jorge Glem.

Después aparece Hernán Gamboa, con su estilo más tradicional de Serenata Guayanesa; y Cheo Hurtado y su Gurrufío, más el concurso La Siembra del Cuatro, que el cuatrista implementó para descubrir nuevos talentos. Otro que debe incluirse es Rafael “El Pollo” Brito, él también es un cuatrista y cantante excepcional que comenzó a usar unas armonías que no se usaban, con una creatividad indetenible.

-¿Puede convertirse el cuatro en un instrumento de sonidos universales?
-La música es un logro de la humanidad y el cuatro también, aunque sea folklórico. Para mí es una herramienta con la cual hago música.
Ahora hay una apertura musical a experimentar nuevos sonidos y yo veo a este instrumento como el líder nacional, además de las maracas con Juan Ernesto Laya y el arpa con la cual hay muchos músicos creando nuevas fusiones.
-¿Pero de tanto experimentar, puede alejarse de sus raíces populares?
– Imaginemos que el folklore es un faro y debes alejarte tanto como puedas, pero si sigues viendo la luz del faro eso está bien. Por eso yo soy de los cuatristas que salen a experimentar.
-¿Lo que para otras personas es exótico musicalmente, para nosotros es normal?
– Somos de ritmos exóticos. En general la música es binaria, pero en Venezuela no, de allí que tengamos el vals que es 3×4, el merengue que es 5×8. El cuatro ha tenido un repunte internacional, pero es muy importante reafirmar la riqueza cultural que tenemos y son los entes gubernamentales quienes tienen la responsabilidad de apoyar esa venezolanidad.
-¿Ya llevas 35 años tocando el cuatro. Cuál es la pieza que te ha resultado de más difícil ejecución?
-“La Revuelta de Don Fulgencio”, del maestro Gerry Weil, creada para piano.
-¿Y cuál has disfrutado más?
-Si duda el “Polo Margariteño”. Lo toqué por primera vez hace 30 años y siempre me causa la misma emoción.
-¿Es el cuatro un instrumento de antología poética?
-Totalmente. Lo llevas cerca, pegado al pecho y con él puedes parrandear, sorprender con un concierto como solista y hasta enamorar a una dama.

Agrupaciones de Ángel Martínez:

Ensamble 4×4 (música venezolana contemporánea)

Ángel Martínez: Cuatro solista/Dirección
Miguel Siso: Cuatro tradicional
Carlos Rodríguez: Bajo/Contrabajo
Nené Quintero: Percusión

Sexteto:

Ángel Martínez: Cuatro solista/Dirección
Miguel Siso: Cuatro tradicional
Carlos Rodríguez: Bajo/Contrabajo
Nené Quintero: Percusión
Gerry Weil: Piano
Sergio Pérez/Idwer Álvarez: Voz

Cuarteto tradicional:

Jorge Torres: Bandolina
Luis González: Guitarra
Carlos Rodríguez: Bajo/Contrabajo
Ángel Martínez: Cuatro tradicional/Dirección
Contactos: (concertista, profesor, conferencista) angelmartinez.4@hotmail.com

Fuente:
Revista Sala de Espera

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